El misterioso silencio estaba a punto de comunicarme su asombroso vacío
pero se acerco a mi como la danza
entre agujeros vi unos ojos dorados, esos que te miran sorprendidos
al saber como el humano que atraviesa esa calle llena de burbujeantes parlanchines
hablaban sin agotamiento de lo que nunca antes pudieron comunicar...
pero existen humanos que con su espíritu abren esas ventanas semiabiertas
luego me percate, de las miradas temerosas saludando con sonrisas tensas a los últimos pasajeros con sus maletines completos de memorias pasadas.
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